21 de julio de 2009

El campito en Uruguay

En el diario La Diaria de Uruguay, JG Lagos hace la siguiente reseña de la novela de Agrimbau:

Retazos
Relato de juventud

El prolífico Diego Agrimbau (Buenos Aires, 1975) es el guionista de cómic que más atención viene concitando en el Río de la Plata desde que se convirtió en febrero en el ganador del Premio Internacional de Cómic Planeta de Agostini. Hasta ahora, la manera más fácil de conseguir su trabajo por estos lados era a través del suplemento Fierro, de Página 12, pero esta edición a medias entre un sello uruguayo y un sello argentino viene a facilitar las cosas. El campito, por lo pronto, ayuda a comprobar que el jurado de Planeta no andaba mal rumbeado y que Agrimbau es un excelente escritor de historietas.La historia de El campito es la de un grupo de preadolescentes perífericos respecto de la "barra" que manda en el barrio. Las subtramas son dos: la del traidor Pedro, que termina uniéndose al grupo dominante, y la de Luis, el narrador, que en medio de los enfrentamientos entre pandillas tiene una fugaz relación amorosa. Ambos sucesos maracarán de por vida a sus protagonistas, cosa que queda clara en una segunda parte del relato, en la que, diez años después, Luis reflexiona sobre lo ocurrido. El tono pesimista del final suma al de un clima general que dista mucho de ser una evocación feliz de los tiempos de abandono de la niñez; baste como ejemplo que entre los episodios recurrentes está la obsesión que sienten estos chicos por coleccionar objetos personales que desprenden las víctimas de accidentes de tren.Las vías, de paso, son las del bonaerense barrio de Flores- ese mismo que acá popularizó Dolina- y, por si queda alguna duda, dos fotos del paso a nivel real con su correspondiente baldío aledaño (el campito del título) abren el relato. Este juego con la autobiografía aproximan un poco este trabajo de Agrimbau al del multipremiado (y coetáneo exacto) Craig Thompson, cuya novela gráfica Blankets (que en la excelente versión brasileña pasa a llamarse algo así como Retazos) transmite un clima general tan melancólico y abierto como el de El campito.La interpretación gráfica de Hernán Gutiérrez- un viejo compinche de Agrimbau que, según se explica en el epílogo, interrumpió el trabajo en esta obra durante una década completa- le agrega un poco de humor a la crudeza del relato (en el que llega a haber sugerencias de prostitución infantil) y también aporta un montón de guiñadas "ochenteras" que contribuyen a acrecentar las referencias generacionales imprescindibles (se trata de una época de asutrales, de Robotech, de pósters de Robert Smith y de Argentina campeona en México). El otro punto fuerte del trabajo de Gutiérrez es el contraste entre el realismo de los escenarios y lo caricaturesco de las figuras, paralelo a ese mundo a la vez infantil y crudísimo que atraviesan los muchachos del campito en una tensión que los definirá para siempre.

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